La Navidad es un término de origen latino que significa nacimiento, y da nombre a la fiesta que se realiza con motivo de la llegada de Jesucristo a nuestro mundo. La Navidad es pues la celebración del nacimiento de Jesús, que tuvo lugar en Belén, un pueblo de Palestina, hace aproximadamente dos mil dieciséis años. La Navidad es una fecha por todos conocida y celebrada, es el día en que se comparte en familia, hacemos cenas especiales, compramos juguetes y otros regalos para los niños, las mamás, los papás, los hermanos, los abuelos y familiares o amigos. Sin embargo, nos encontramos que en estos tiempos se ha deteriorado este sentido y a menudo estas fechas se convierten en unos días de abuso de comida, bebida, de fiestas y diversión por doquier y de comprar regalos. Para los cristianos, este tiempo litúrgico supone volver a encontrarnos con el Señor en la humildad de una cuna, en adorar al Rey del Universo en un pobre pesebre, y a pensar en las enseñanzas del niño Jesús. Pero el verdadero sentido de la Navidad reside en reconocer que es un momento oportuno para cambiar cosas que veamos que no están bien en nuestras personas; agradecer a Dios todo lo bueno que nos pasó en el año, sobre todo el don de la vida; mirar con una óptica de esperanza todo el camino que nos falta por recorrer; acercarnos a nuestros seres queridos; convertirnos en personas más humanas y sensibles por todo nuestro entorno que nos rodea. La Navidad es una oportunidad y disculpa perfecta para reflexionar, hacer planes, reforzar nuestras convicciones, corregir aquellas cosas que se pueden mejorar, ser mejores personas y seres humanos. Nada mejor que hacerlo en esta época navideña y rodeados de las personas que mas queremos, aquellas que nos acompañan y caminan en nuestra vida al lado de nosotros y con quienes existen fuertes vínculos emocionales y de afecto. Por ello la Navidad es sinónimo de vida y presencia de múltiples emociones, recuerdos agradables sobre el pasado, muchas anécdotas que contar. Es tal vez el momento más oportuno para hacer la paz y reconciliación entre las personas, debido a que todos sin excepción se encuentran más sensibles y dispuestos a compartir, negociar, dar y recibir. En la Navidad todos somos hermanos de corazón y como tal debemos comportarnos, para dar y recibir vida, plenitud y esperanza. En el fondo lo que se te exige en la Navidad es que dones Amor y Esperanza, una sonrisa de alegría y mucho optimismo, un abrazo caluroso y mucha comprensión.

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